



La R∴L∴S∴ Paz y Perfecta Unión N°1 esta jurisdiccionada a la Gran Logia Occidental del Perú, practica el rito antiguo y aceptado, y fue fundada el 26 de Julio en el año 1817, por lo que es considerada la primigenia y más antigua Logia de la República del Perú.
La R∴L∴S∴ Paz y Perfecta Unión N°1 se encuentra debidamente constituida de a cuerdo a lo establecido en su carta patente, y debidamente registrada en RR.PP.
Nuestra
La masonería propende por comprender que el amor a la humanidad logra sus fines a través de la filantropía producto del trabajo primero en nosotros mismos para así poder verter el esfuerzo en la sociedad en la que vivimos y nos desarrollamos.
La historia de la R∴L∴S∴ Paz y Perfecta Unión N°1 es presentada a través de las imagenes siguientes
Ser reconocidos como una logia masónica ejemplar, comprometida con el mejoramiento continuo de nuestros miembros y de la comunidad en general. Aspiramos a ser un faro de luz y conocimiento, inspirando a otros con nuestros valores y contribuciones significativas a la sociedad.
Ser reconocidos como una logia masónica ejemplar, comprometida con el mejoramiento continuo de nuestros miembros y de la comunidad en general. Aspiramos a ser un faro de luz y conocimiento, inspirando a otros con nuestros valores y contribuciones significativas a la sociedad.
Fomentar el autoconocimiento y el crecimiento espiritual de sus miembros, guiándolos a través de enseñanzas simbólicas y filosóficas para alcanzar una vida más plena y virtuosa.
Promover el bienestar de la sociedad mediante obras de caridad, ayuda comunitaria, y la participación en proyectos que favorezcan el progreso moral y material de la humanidad.
Fomentar el estudio, la reflexión y la investigación sobre diversos aspectos de la vida, la filosofía, y la ciencia, buscando siempre la verdad y el entendimiento profundo en el arte real.
Fomentar el autoconocimiento y el crecimiento espiritual de sus miembros, guiándolos a través de enseñanzas simbólicas y filosóficas para alcanzar una vida más plena y virtuosa.
Promover el bienestar de la sociedad mediante obras de caridad, ayuda comunitaria, y la participación en proyectos que favorezcan el progreso moral y material de la humanidad.
Fomentar el estudio, la reflexión y la investigación sobre diversos aspectos de la vida, la filosofía, y la ciencia, buscando siempre la verdad y el entendimiento profundo.
La masonería promueve el desarrollo personal, la búsqueda de la verdad y la mejora moral del ser humano. Sus valores como la libertad, la fraternidad, la justicia y la tolerancia guían al masón en su vida diaria y en su compromiso con una sociedad más justa y solidaria. No impone dogmas, sino que impulsa a cada persona a construir su propio camino con ética y responsabilidad.
Libertad
Nos consideramos hombres libres de opresion y la servidumbre, promovemos la libertad de pensamiento, la tolerancia y la fraternidad
Igualdad
Practicamos la generosidad y el altruismo, brindando ayuda y soporte a quienes lo necesitan, tanto dentro como fuera de nuestra logia.
Fraternidad
Valoramos la hermandad y la unión entre los miembros, fomentando un ambiente de respeto, apoyo mutuo y compañerismo.
Sabiduria
Promovemos el conocimiento y el aprendizaje continuo, reconociendo la importancia de la educación y la reflexión.
Integridad
Nos guiamos por la honestidad, la rectitud y la coherencia en nuestros pensamientos, palabras y acciones.
En 1812, en las Cortes de Cádiz, se dictó una Constitución Liberal, influenciada por las ideas francesas tras la invasión de España, donde el régimen político era el absolutismo. Esta constitución quedó sin efecto con el retorno al poder del monarca Fernando VII.
Mientras tanto, en América evolucionaban las guerras de emancipación. El Rey organizó un ejército de reconquista que no logró llegar al continente debido a la sublevación del hermano masón español Rafael del Riego, quien impidió el embarque de dichas tropas. No obstante, la corona envió refuerzos en el año 1816.
Respecto al papel de la masonería en la gesta libertadora, no se conoce claramente su rol histórico por la escasez de fuentes verificables, ya que la Orden solía trabajar en secreto para alcanzar sus objetivos, debido a la persecución de las autoridades virreinales con el auxilio del Santo Oficio.
Por tanto, la intervención masónica dejó escasa huella escrita, dado el peligro de la Inquisición, que consideraba a los masones como conjurados contra la monarquía.
En 1816 zarpó de Cádiz la fragata Venganza, con varios hermanos masones a bordo. Eran hermanos españoles que, junto a otras embarcaciones, navegaban para reforzar al ejército realista. Esta logia se denominó La Paz Americana, aunque algunos historiadores la nombran La Paz del Sur. Con ella arribaron al Perú figuras como el general La Serna —quien sería el último virrey— los generales Valdez, Monet, Carratalá, y oficiales como García Camba, Valentín Gómez, Ignacio Landázuri, Pedro Martín, Francisco Narváez, José Ramón Rodil, entre otros, como Antonio Seoane, Valentín Ferraz, Bernardo de la Torre, Tomás de Iriarte, Juan Pardo y Juan Bocala, todos con cargos como DD. y OO. de dicho taller.
Desembarcaron en Arica, donde parte del contingente se dirigió al Alto Perú y el resto continuó viaje al puerto del Callao. En 1817 tomaron contacto con la Logia de Lima, conformada por patriotas como José de la Riva Agüero, José Baquíjano y Carrillo, Francisco de Paula Quiroz, José de Torre Tagle, Francisco Javier Luna Pizarro, Mariano José de Arce, Francisco Javier Mariátegui, Fernando López Aldana, Tomás Guido, Juan García del Río, Bernardo Monteagudo y Toribio Rodríguez de Mendoza, todos próceres de nuestra independencia.
Para poder reunirse ambas logias y proteger sus trabajos masónicos, decidieron establecer una señal secreta que les diera seguridad, adoptando las palabras “Paz y Perfecta Unión”, en simbólica representación. Este nombre fue el que pasó a denominar el taller tras la fusión ocurrida en 1819, naciendo así la Logia Masónica Paz y Perfecta Unión.
Es importante señalar que no existían logias lautarinas en Lima, como sí las hubo en Chile —fomentadas por intereses ingleses para debilitar el monopolio comercial español—. Dentro de Paz y Perfecta Unión había dos grupos: uno absolutista que apoyaba al monarca, y otro liberal que había luchado contra los franceses en España para restaurar el reino.
Uno de los liberales, Tomás de Iriarte, posteriormente jugaría un papel relevante. Al ser mencionado en un expediente del Santo Oficio —que perseguía masones— fue incorporado al grupo de patriotas que formarían parte del ejército libertador, recibiendo un distinguido grado militar.
El general La Serna, Valdez y otros militares realistas de alta graduación eran masones, aunque el virrey Pezuela no lo era. Sin embargo, pese a las diferencias políticas, convivían en fraternidad.
El virrey Pezuela, por un descuido de un hermano de la Logia, accedió a una lista con los cargos del taller, y ordenó al vicario Torres de la Inquisición formar expediente contra los masones para enviarlo a España, en colaboración con las autoridades metropolitanas.
Dicho expediente jamás llegó a la península, ya que el navío que lo transportaba fue interceptado por un corsario patriota que lo capturó.
Pezuela, líder indeciso, centró su estrategia en la defensa de Lima frente a la expedición libertadora de San Martín. Pese al consejo de sus generales, que proponían enfrentar al ejército patriota —inferior en número y armamento—, decidió retirarse a Cusco para reorganizar sus fuerzas.
Durante ese lapso, Pezuela fue depuesto por el general La Serna, advertido por compatriotas argentinos sobre su condición de masón, ya conocida por el virrey.
San Martín ingresó a Lima y proclamó la independencia a su vez, contactó a los hermanos de la Logia Paz y Perfecta Unión, a quienes, por su aporte a la causa emancipadora, otorgó y rubricó —junto al R.H. Francisco Javier Mariátegui— la Carta Constitutiva de la Primigenia Logia del Perú: Paz y Perfecta Unión N.º 1.
Desde hace más de 200 años, Paz y Perfecta Unión es la logia más antigua que ha trabajado en el Oriente Peruano. De ella surgieron otros talleres donde se discutió el tipo de gobierno planteado por San Martín. De allí nació la segunda logia: Unión y Libertad, que propiciaba un gobierno republicano, mientras otro grupo apoyaba una monarquía constitucional.
Posteriormente, ante cambios políticos, el ministro Monteagudo —con influencia hasta la llegada del dictador Bolívar— fundó la tercera logia: Virtud y Unión, también favorable a la monarquía constitucional.
En 1824 se creó la cuarta logia: Orden y Reforma, que reflejaba los sentimientos del pueblo y los masones ante la necesidad de orden y reforma institucional.
A lo largo del tiempo, los hermanos masones de estos talleres, nacidos de la Logia Madre, participaron activamente en el Combate del 2 de mayo de 1866, cerrando la liberación definitiva de América frente a las pretensiones del imperio español. Así, la logia más antigua en el Oriente Peruano sigue siendo Paz y Perfecta Unión.
Sus columnas han sido vitales para la creación de nuevos talleres que, a su vez, han levantado columnas a la gloria del G.A.D.U. en todo el territorio nacional, prestando un aporte significativo a la Orden.
Los RR. y QQ. que adornaron sus columnas, como el R.H. Juan Bautista Casanave (iniciado en esta logia), José María Monzón, Domingo Tristán y Manuel Orozco, contribuyeron con hechos trascendentales, como la Edición de la Enciclopedia Masónica (1858) y la fundación del Supremo Consejo Grado 33 para la República del Perú (1830).
También el R.H. Tomás Ripley, Venerable Maestro, fue el primer Gran Maestro de la Gran Logia Nacional, fundada en junio de 1831.
El R.H. Manuel Orosco, también Venerable Maestro, presidió la comisión que en 1849 levantó columnas de la R.L.S. Unión por la Marina Peruana, luego denominada Concordia Universal N.º 2.
El R.H. Leónidas Rivadeneyra condujo el taller desde el Supremo Consejo al movimiento de unificación masónica junto con la Logia Unión y Libertad N.º 2, suscribiendo el Tratado de Paz y Amistad con la Gran Logia del Perú en 1927.
El R.H. Javier Camino Carranza, siendo Venerable Maestro, obtuvo la personería jurídica del taller, inscribiéndolo como Asociación Civil ante los Registros Públicos, y lo incorporó a la Gran Logia Occidental del Perú el 4 de julio del 2003, manteniendo su numeral Nº1 como Logia Fundadora.